TRÍPOLI.- "No tenemos miedo a la muerte y queremos morir como mártires", afirmó el líder de Libia, Muamar Gaddafi, en un mensaje de audio emitido por la televisión nacional. "Jesús no tiene nada que ver con ustedes. No tienen religión y nos odian porque somos musulmanes", agregó, dirigiéndose a los mandatarios de los países de la OTAN, que conduce la misión armada contra el país autorizada por la ONU.
Gaddafi aseguró que ya se han destruido totalmente sus fuerzas y defensas aéreas y dijo no entender por qué continúa los bombardeos. "Ustedes dicen que atacan con precisión, pero son asesinos!. Un día les responderemos igual y sus casas serán objetivos legítimos", agregó.
El coronel admitió que estaba "de espaldas contra el muro". "La batalla continuará hasta el más allá. No es más posible ningún acuerdo después de que ustedes han matado a nuestros hijos y nietos", añadió.
Debates en la OTAN
Los ataques de la OTAN se mantendrán sin cambios, según sostuvo su secretario general, Anders Fogh Rasmussen: "llegaremos hasta el final y nos tomaremos el tiempo necesario para lograr nuestro objetivo".
Sin embargo, hay fuertes debates dentro de la alianza militar sobre la marcha de la operación, su elevado costo económico (sólo Gran Bretaña reconoce que podría gastar más de U$S 410 millones, según admitió su ministro de Defensa, Liam Fox) y los errores cometidos que causaron víctimas civiles y mellaron el prestigio de los militares. Por este último punto, Italia propuso sin éxito un alto el fuego humanitario, mientras que hasta el representante del Vaticano en Libia, monseñor Giovanni Martinelli, advirtió que Gaddafi gana respaldo popular.
Por su parte, los jueces de la Corte Penal Internacional (CPI) decidirán el lunes el pedido de detención internacional contra el líder libio, solicitada por el fiscal Luis Moreno Ocampo por crímenes de lesa humanidad.
El tiempo es ahora un factor crucial para ambos bandos. La coalición liderada por la OTAN parece destinada a enfrentar cada vez más presión, mientras Gaddafi debe lidiar con el impacto económico de las sanciones internacionales, los ataques aéreos y los enfrentamientos con los rebeldes. (DPA-AFP)